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Cuestión de actitud 2

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Es curioso escucharnos desde fuera hablar de transformación digital, toda esa terminología, muchas palabras en inglés, acrónimos por todas partes, tantos, que casi necesitamos glosarios. Casi siempre acabamos hablando de tecnología, aunque la realidad, es que lo que está sucediendo no está alejado de lo que cualquier compañía ha tenido que hacer para evolucionar y sobrevivir…y es simplemente cambiar!!

Si te paras, el mercado, el tiempo, el cliente o la competencia te arrasan,  por lo que siempre ha sido necesario cambiar. Si tenías un mercado local estable, había que internacionalizarse; Si estábamos fragmentados, había que concentrar; Si estábamos excesivamente concentrados, verticalizar; Si éramos mono producto, diversificar o integrarse con otras compañías…La naturaleza de las empresas es como la de los seres humanos » Renovarse o morir».

Pues señores, en lo básico eso sigue más vigente que nunca y simplemente debemos renovarnos en un momento en el que la tecnología está produciendo cambios a gran velocidad…

Sí Mosiri, pero esto ya lo leemos cada día en muchos artículos de opinión y de tecnología, que cada vez son más y más parecidos… ¿Pero qué supone realmente ésta renovación y éste cambio?

He reflexionado mucho sobre lo que tenemos que hacer como compañías y también como profesionales para propiciar, acelerar el cambio. Para mí, como ya he escrito otras veces, sobre todo es una cuestión de actitud. Actitud empresarial y actitud humana. 

¿Cual es esa actitud que nos hace diferentes y nos permite resaltar entre el exceso de oferta, la marea de información y la competencia profesional?  Esa actitud, es simplemente la misma en la que nos educaron cuando éramos niños y que poco a poco hemos ido desaprendiendo a medida que nos hacíamos más adultos, más grises y más corporativos …

Las compañías, sin darse cuenta, tratan de emular ese espíritu refiriéndose a él como «Start Up Like Company» todas las organizaciones quieren parecerse a una Start Up, no en su tamaño sino en su espíritu y si pensamos juntos ¿No es una StartUp una empresa gestionada con esos valores que trasladamos insistentemente a nuestros hijos?

– Debemos ser valientes. Vivimos en un entorno complejo y ambiguo. Tenemos que tomar decisiones complicadas, sin tener toda la información en nuestra mano mientras el ecosistema cambia a una velocidad a la que aún no estamos acostumbrados. Eso exige valentía y autocontrol. Como dice Malcolm Gladwell, esa «Inteligencia Intuitiva» que nos permite tomar decisiones de manera rápida con criterio y con sensatez.

En el ámbito personal/profesional, tenemos que estar preparado para salirnos de nuestra área de confort, hacer cosas distintas y de manera distinta y eso, cuando llevas en tus espaldas una inercia de lustros exige la valentía que nos pedía nuestro padre cuando teníamos que pasar el primer campamento fuera de casa.

– Debemos ser humildes y estar listos para no parar de aprender, pues en el aprendizaje continuo estará la reinvención constante. 

Como organizaciones, debemos saber que cualquier compañía por pequeña que sea puede romper y atacar parte de nuestra cadena de valor. Que ya no hay enemigo pequeño y que aunque no debemos temer a nuestra competencia, la humildad nos permitirá mirarle con respeto y aprender para estar listos y reaccionar de la manera más adecuada.

En lo personal, humildes para reconocer que tendremos que liderar equipos de personas muy heterogéneas, en edad, en formación y en muchos otros ámbitos. Que tenemos que estar abiertos al aprendizaje constante e incluso a empezar de cero. Que no podemos parar de reinventarnos, pues en esa flexibilidad y resiliencia estará el secreto de nuestro éxito futuro. 

– Debemos ser pacientes. La vida empresarial como la personal no es un sprint sino una carrera de fondo. En mis charlas a veces comento que parece que en Internet todo pasa «por ciencia infusa» y la realidad es bien diferente.

Para que alguien tenga millones de seguidores en las redes sociales o una compañía como AirBnB se convierta en lo que es hoy, se necesita más que un garaje, suerte y un fin de semana de trabajo duro. El mundo actual exige trabajo, dedicación y mucha PACIENCIA. En la era de la instantaneidad, la paciencia es una cualidad, que parece que olvidamos pero sigue siendo importante.

Paciencia para dar tiempo a un producto a que madure. Paciencia para cambiar de estrategia sin cerrar un negocio; Paciencia para que los clientes «aprendan» a necesitarnos; Paciencia para sembrar como profesional y entender que una cosecha necesita tiempo y a veces la tierra, barbecho. 

– Nunca deberíamos perder nuestra ilusión por soñar, nuestra creatividad. Las ideas son lo que realmente mueve el mundo. Permitir dentro de las estructuras de las organizaciones ese espíritu soñador, intra emprendedor; Premiar el fracaso porque del mismo se aprende mucho más que del éxito; Fomentar las ideas, hacer las cosas de maneras diferentes; hackear el sistema para encontrar formar mejores, más eficientes y nuevas de hacer las cosas.

Como profesionales, lo decía en mi primer post, hoy, más que nunca querer es poder y las herramientas que nos da la tecnología nos ofrecen la posibilidad de despertar esos sueños que podíamos tener dormidos desde hace tiempo.

No tengamos miedo de hacer cosas diferentes. De enriquecer nuestra vida más allá de las 8 , 10 o 12 horas de nuestro trabajo habitual. He descubierto que el tiempo es flexible ,-) y que si enriquecemos nuestra vida más allá de nuestras rutinas, eso permea todos los ámbitos de nuestra existencia, permitiéndonos crecer por supuesto en lo personal, pero como los vasos comunicantes, llenando de ilusión, creatividad y motivación, nuestra faceta profesional.

– Trabajemos en equipo. Partimos de un legado cultura y estructural muy asentado en las organizaciones donde las áreas podían vivir en silos. Aunque no era del todo natural, el contexto de mercado nos permitía no estar tan hiperconectados.

Hoy eso ya no es aceptable; El cliente debe ser el centro de todo lo que hagamos y tanto procesos, como diseño, como recursos humanos, como estrategia, finanzas … toda la organización tiene que estar en constante comunicación, iría más allá, completamente integrada y por supuesto, ser tremendamente flexibles.

Steve Jobs en una entrevista contaba que Apple no tenía comités. Organizaba una reunión semanal, larga, muy larga, donde los responsables de los equipos compartían y todos daban su visión pero que la organización era plana y estaba entrelazada, con un objetivo común!! Organizaciones planas e hiperconectadas, donde la confianza y el objetivo común esté por encima del objetivo individual. ¿Posible?

– La Mezcla……Debemos a aprender a aceptar la diferencia, a promoverla. Cosas maravillosas surgen de la mezcla, en la naturaleza, en el arte, en la empresa…Atrevámonos a mezclar!!

Y por último, tenemos que tener pasión por lo que hagamos y transmitir esa pasión en cada cosa que hagamos. Con ilusión y pasión podemos transformar el mundo. Nuestro pequeño mundo. Nuestro equipo, nuestra compañía. Cada uno, con una revolución constante que cree una gran ola de cambio y que contagie a otras organizaciones para que la TxD sea una actitud que lo impregne todo.

Picasso decía  «En aprender a pintar como los pintores del renacimiento tardé unos años; pintar como los niños me llevó toda la vida.»

Tenemos que contagiar a España, a nuestras empresas y a nuestro talento con esa actitud digital que llevó a Picasso a convertirse en uno de los genios de la pintura universal.

¿Empezamos? LETSBEDIGITAL!!